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La industria de la moda chilena y su duro presente a raíz del Covid19

31 Octubre, 2020

En Chile, los desfiles casi no han existido este año y el diseñador Nicanor Bravo es tajante: “Nuestra industria murió y no va a revivir por un tiempo más”. Pero en el mundo ven cambios sustantivos y permanentes.

La diseñadora Lupe Gajardo quería celebrar 10 años de carrera con 1.500 invitados en la Factoría Italia, importantes marcas se habían sumado al evento, que tendría a 48 modelos en la pasarela. Programado para el 17 de marzo pasado, el festejo se canceló tres días antes, como un antesala a la crisis que la industria de la moda vive en Chile debido a la pandemia mundial.

Gajardo, quien también es vicepresidenta de Moda Chile -gremio que reúne cerca de 25 diseñadores de autor-, asegura que la situación para ellos venía “bastante compleja” desde el estallido social octubre, dadas las características de la moda: “El estallido fue duro para el rubro, porque se empieza a hablar de cosas esenciales, de valores, de consumo consciente, donde en general la moda queda generalmente ajena”.

En el caso del diseñador Sebastián del Real Ossa, desde el 16 de marzo que está sin trabajar. Momentáneamente, dejó de producir la colección otoño-invierno que pensaba lanzar y, si bien ha podido vender algunas prendas a través de internet, no ha sido suficiente. En algún minuto, pospusieron la cuarentena obligatoria en Ñuñoa, la comuna donde tiene instalado su taller, volviendo a trabajar, sin recibir clientela. “Ha sido bien complejo retomar, no se ha podido de frentón. Además, trabajo con gente mayor de edad, me parecía ridículo exponerlos a todo lo que está pasando”, sintetiza.

En términos económicos, cada diseñador ha buscado fórmulas para seguir trabajando. Lupe Gajardo comenzó en 2012 la proyección de su marca, por lo que los últimos tres meses ha seguido confeccionando para clientes internacionales. “He tenido ventas importantes en el exterior“, señala, apuntando a que quizás pueda reactivar su negocio, con la posible vuelta periódica de la vida nocturna.

Nicanor Bravo también ha buscado reinventarse, confeccionando mascarillas con el material que quedó en su taller y vendiendo ropa de marca, aunque ante su carrera de 30 años dedicados a la alta costura, frente a su situación actual, le hacen sentir un futuro “deprimente”. Incluso, para dar visibilidad a su marca, facilitó vestidos a “Bailando por un sueño”, programa de Canal 13 cancelado hace algunos meses. Si bien no fueron utilizados ante las cámaras, el diseñador explica que el acuerdo con la producción fue solo por canje. “No creo que los diseñadores de la industria en alta costura se puedan reinventar, porque tampoco tienes una fábrica para hacer ropa más común y tampoco dan los números para hacerlo. Realmente, está bien complicado”, resume.

El coronavirus ha trastocado a la industria de la moda a nivel mundial. Gucci abandonó el concepto de temporadas, luego de que la casa italiana consideró que el calendario de pasarelas es un “ritual agotado”. Alessandro Michele, el director creativo de la marca, anunció que harán solo dos desfiles al año de colecciones que no serán estacionales.

Una definición de principios que también siguió Giorgio Armani, quien en febrero, durante la jornada final del Milan Fashion Week, que se hizo sin invitados, hizo una fuerte crítica del sector: “Estoy cansado de que me pregunten por las tendencias del momento. Las tendencias no son nada, no deben existir. La cosa más importante es vestir a las mujeres hoy evitando el ridículo, no discutir ‘qué cosa está de moda’. Dejemos de ser víctimas de este sistema”.